Mientras Leah esperaba al tren, sacó su
agenda y su bolígrafo y comenzó a escribir. No llevaba más de seis líneas
cuando, tras un largo suspiro, tachó lo escrito y arrugó la página del pequeño
cuaderno. Se rascó la cabeza con gesto ausente y volvió la atención a la
escritura, pero de nuevo no se sintió satisfecha con su trabajo, por lo que
cerró la agenda con impaciencia y la guardó en su mochila de tela justo cuando
el tren entraba en el andén donde ella esperaba. Con otro suspiro, se levantó
de su asiento y se subió al tren sin percatarse de que había olvidado su
bolígrafo en el banco donde había estado sentada.
Sean apenas tuvo tiempo de reaccionar,
pues contemplaba a la muchacha desde unos metros atrás, observando de forma
embelesada cómo ella movía nerviosamente el bolígrafo por el papel. Nunca había
visto sus ojos de forma directa; en aquel momento se contentaba con mirar el
fascinante cabello ondulado que caía por la espalda de la chica. Como tantas
otras veces, se había quedado mirándola tan fascinado y absorto, que no tuvo
tiempo de reaccionar y avisarle de que había olvidado el bolígrafo sobre el
banco. Pero sí que tuvo tiempo para contemplar una última vez a la chica desde
el andén. El tren comenzó a moverse justo cuando Leah, sentada dentro, alzaba
la mirada para cruzarla con la de Sean, que, todavía en el andén, sujetaba el
bolígrafo con fuerza.
¡Vaya! Prologo corto pero genial, ya deja entrever los tintes que va a tener esta maravillosa historia. Me llena de orgullo poder decir que la voy a seguir desde sus inicios hasta el final... ¡Y se que va a ser espectacular!
ResponderEliminar¡Sigue escribiendo y muestra al mundo la maravillosa historia que tienes que contar! Aqui tienes, a tu primer admirador! :)